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“Construir con madera para proteger nuestros bosques”

Por Gema de la Rosa, gerente de la Asociación para la Gestión Forestal y la Edificación con Madera, AGEFEM.

Madrid, 18 de marzo de 2026.-En el marco de las iniciativas orientadas a reforzar la conexión entre edificación con madera, desarrollo de la bioeconomía y gestión forestal, AGEFEM (Asociación para la Gestión Forestal y la Edificación con Madera) celebró la jornada “Construir con madera para proteger nuestros bosques”.

El encuentro reunió a profesionales del ámbito forestal, de la edificación y de la administración pública con el objetivo de analizar en qué medida la demanda estructural de madera puede contribuir a sostener económicamente la gestión forestal activa.

España dispone de más de 18 millones de hectáreas forestales, lo que supone más de la mitad del territorio nacional, según el Anuario de Estadística Forestal y el Inventario Forestal Nacional (IFN4) del MITECO. Una parte mayoritaria de esta superficie es de titularidad privada, circunstancia que condiciona la estructura de los aprovechamientos y la continuidad de la gestión.

La Estadística General de Incendios Forestales (EGIF), publicada por el MITECO viene reflejando en los últimos años la recurrencia de incendios de elevada intensidad en determinados contextos climáticos y estructurales. La acumulación de biomasa combustible y la insuficiente ejecución de tratamientos selvícolas incrementan la severidad potencial de los incendios.

La protección efectiva de los bosques requiere combinar conservación y gestión forestal activa dentro de un mismo marco de planificación.

En este marco, se fomenta la coordinación entre el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU) y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) como elemento clave para alinear la planificación forestal y la normativa de edificación.

El marco europeo y nacional, en particular, la Estrategia Forestal de la UE 2030, el Reglamento (UE) 2023/1115 (EUDR), el PNIEC 2021–2030 y el Código Técnico de la Edificación (CTE)), establecen condiciones que favorecen la trazabilidad y la gestión sostenible del recurso.

Gestión forestal activa como herramienta

Los datos del Cuarto Inventario Forestal Nacional (IFN4) muestran que la superficie forestal española mantiene una tendencia creciente, alcanzando aproximadamente 27,7 millones de hectáreas (en torno al 55 % del territorio). No obstante, el aumento de superficie y existencias no implica necesariamente una gestión activa y continuada en todas las masas.

El abandono rural y la baja rentabilidad de determinados aprovechamientos favorecen situaciones de menor intervención selvícola, con acumulación de biomasa y pérdida de estructura en algunas formaciones.

Esta situación requiere intervenciones sostenidas en el tiempo, apoyadas en instrumentos de ordenación forestal que compatibilicen producción, conservación y prevención de incendios.

La continuidad de estos tratamientos está vinculada a la existencia de demanda que permita integrar la madera generada en usos industriales, asegurando la viabilidad técnica de las actuaciones.

Vinculación entre mercado y gestión territorial

La construcción con madera mantiene una presencia reducida en el mercado edificatorio español en comparación con otros países europeos.

El sector de la construcción representa en torno al 6% del PIB nacional, según datos del INE, mientras que la silvicultura y la explotación forestal se sitúan en torno al 0,7%. Esta diferencia refleja el distinto peso económico de ambos ámbitos y pone de manifiesto el potencial efecto tractor del sector de la construcción sobre la gestión forestal.

En un contexto de predominio de propiedad privada, la continuidad de la gestión depende de que el recurso forestal alcance una retribución suficiente y previsible.

Industrialización y reducción de emisiones

Los materiales de construcción contribuyen de forma significativa a las emisiones asociadas al ciclo de vida de los edificios. La sustitución parcial de materiales con elevada huella de carbono por madera estructural contribuye a reducir las emisiones incorporadas al almacenamiento de carbono durante la vida útil del edificio.

La industrialización de procesos constructivos con madera, incluidos sistemas híbridos, se alinea con los objetivos de descarbonización establecidos en el marco de los compromisos nacionales de reducción de emisiones recogidos en el PNIEC 2021–2030 y en la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo 2050.

Para que esta contribución sea efectiva, es necesario que la madera proceda de gestión forestal sostenible certificada, cumpla criterios de trazabilidad y que su utilización responda a una sustitución efectiva de materiales con mayor huella de carbono, conforme a metodologías consolidadas de análisis de ciclo de vida.

La continuidad de la gestión forestal resulta determinante para evitar el abandono y la acumulación de biomasa.

 

Implicaciones

España cuenta con más de 27 millones de hectáreas de superficie forestal (alrededor del 55% del territorio), de las que más de 18 millones son superficie arbolada, según el Anuario de Estadística Forestal y el Inventario Forestal Nacional (MITECO).

Desde una perspectiva territorial, esta dinámica puede reforzar economías rurales, mantener empleo asociado a la cadena monte–industria–edificación y contribuir a la reducción del riesgo de incendios de alta intensidad. Una demanda técnica estable facilita la planificación de trabajos selvícolas y la adaptación del tejido industrial.

Asimismo, somos el Estado miembro con mayor superficie terrestre incluida en la Red Natura 2000, que abarca en torno al 27 % del territorio nacional, según datos del MITECO y de la European Environment Agency (EEA), lo que refuerza la importancia de integrar conservación activa y aprovechamiento sostenible.

Retos

La propiedad forestal en España presenta un elevado grado de fragmentación, lo que condiciona la relación directa entre monte, industria y sector de la construcción. En este contexto, la elevada dispersión de la propiedad refuerza el papel de instrumentos de gestión conjunta, como las Entidades Silvícolas de Colaboración, que permiten la gestión coordinada de superficies forestales, mejorando la escala operativa y la planificación selvícola.

Asimismo, la incorporación de la madera estructural en edificación requiere un entorno normativo que aporte seguridad y homogeneidad de criterios, especialmente en un tejido empresarial compuesto en gran medida por explotaciones forestales y empresas transformadoras que operan a pequeña escala, lo que condiciona su capacidad de inversión y adaptación.

Conclusiones

En un país con amplia superficie forestal y predominio de propiedad privada, la integración de la madera estructural en la edificación puede contribuir a sostener la planificación y ejecución de tratamientos selvícolas. La existencia de una demanda continuada favorece la programación de actuaciones y la actividad industrial vinculada al recurso.

La construcción con madera no constituye una solución aislada frente a los desafíos forestales. Su aportación depende de su integración en una gestión activa y ordenada del monte, en una estructura industrial operativa y en un marco normativo que aporte estabilidad.

La articulación entre planificación forestal, transformación industrial y demanda en edificación permite estructurar de forma coherente la cadena monte–industria–construcción.